Hoy recibimos la visita de nuestro hijo A.
El viene casi todos los domingos a visitarnos, ponerse al día, regalonear un rato. Hoy cociné tallarines porque se que las pastas le encantan (milagro que me quedaron bien ricos) porque siempre se me cuecen demasiado, y "la gracia" es que queden aldentes.... pero como no soy muy buena en la cocina, todos me perdonan el asunto.
Lo encontré pálido y ojeroso. se nota que no duerme bien y se ve cansado. Creo que tiene problemas en su casa, pero él jamás cuenta nada y yo no le pregunto tampoco. simplemente dejo correr el tiempo y disfruto de su compañía mientras se pueda.
Esto me produce una intensa amargura. Lo único que hice en mi vida fue trabajar y trabajar para que mis hijos pudieran estudiar y ser profesionales, pero lo que más importante era para mí, era pensar que ellos se realizarían como personas y que serían muy felices.........
creo que no lo logré. pues tengo esa sensación... que los tres aparentan estar bien y ser felices, pero que no lo son. Ojalá y Dios permita que esté equivocada y que solo sean especulaciones mías
Mis hijos son buenos, honestos, tranquilos, cariñosos, alegres, pero muy reservados. no me cuentan sus problemas. siempre está todo bien, todo ok. , pero dentro de mí , algo me dice que no es así. que algo no marcha bien, pero no puedo saberlo.
Daría el resto de mi vida, toda mi sangre, hasta mi último aliento, de buena gana y bien dispuesta si solo hubiera una esperanza de saber que son felices........
Esta duda enturbia mi mirada, entristece mi vida, me quita las ganas de seguir viviendo...
es como si toda mi vida, todas mis esperanzas se fueran en el tacho de la basura... y me quedara
vacía...
Ruego a Dios y a la vida porque esta sensación desaparezca de una vez. no por mi, sino por ellos
que siempre han sido mi razón para vivir.
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