No se si es el frio del invierno, o los años que me están pesando, pero me siento un poco melancólica. Recuerdo cosas que había olvidado completamente, pero en algún momento se activó mi "archivo" y vuelven a mi memoria los recuerdos tan frescos como ayer. Algunos son muy bellos y me emocionan. Otros son desagradables y no los quiero tener presentes. y sin embargo... ¡están ahí ¡
talvez esperando un momento de flaqueza para aparecer de nuevo y turbar mi paz
Cuando cierro mis ojos y pienso en las cosas bellas que me han ocurrido.... es como si el tiempo se hubiese detenido.
Una vez conocí a una enfermera alemana, se llamaba Gerta y creo que el apellido era Holstein, o algo así.
Nos conocimos de manera increíble.
Yo estaba en la habitación de una clínica, tras largas horas de trabajo de parto, y sin la suficiente dilatación no me llevaban a la sala de parto, así que como toda mujer normal, lloraba y gemía con las contracciones, en la privacidad de mi cuarto, sin nadie a mi lado. Cuando de pronto, se abre la puerta y entra Gerta y me habla duramente: "Mirre señorra. Ud no dejar dorrmirr a mi señorra¡
la verdad es que no le entendí lo que me decía, así que cuando se me pasó la contracción recién pude darme cuenta que era una enfermera particular que estaba cuidando a una mujer que ya había dado a luz. Le expliqué que había roto la fuente a las 9 de la mañana, eran las 12 de la noche y ya no soportaba los dolores. Ella solo me preguntó que edad tenía. Le dije que iba a cumplir 27 años y ella me respondió: "Ah, porr eso sufrre tanto. porrque Ud. ya está muy vieja"
¡ plop ¡ Pienso que me diría hoy , sabiendo que ahora si que estoy muy vieja ¡
Sin embargo, a pesar de lo dura, era muy buena esta alemana... Le dió una pastilla para " dorrmirrr a su señorrra"
y cuando se quedó dormida, se vino a mi pieza a acompañarme. me tomaba la mano cuando me venían las contracciones y me contaba historias para entretenerme y me olvidara del dolor.
Una historia que me contó se me quedó grabada por lo impresionante.
Me contó que su mamá era enfermera en un hospital alemán y en el tiempo de la segunda guerra mundial ella la llevaba al hospital a su trabajo para tenerla a su lado. Había un oficial de la Gestapo que sospechaba que ella era de origen judío y siempre iba a molestarla en su turno, le hacía preguntas y se iba aún más molesto de lo que llegaba.
Un día, trajeron a un soldado alemán muy grave, con una herida de bayoneta en el vientre y cuando su mamá fue a curarlo, el alemán le ordenó secamente: No, que lo haga ella, de tanto venir aquí ya debe saber hacerlo.
Ella estaba jugando, por lo que tenía las manos sucias y no quería hacerlo, pero su mamá le susurró, Hijita, hazlo, por amor de Dios. y ella, que solo tenía 7 años, tomó la aguja y la enhebró para coser al soldado, aunque no sabía cómo.
El soldado estaba consciente y cuando vió que la niña vacilaba, le dió ánimos y le dijo, "cóseme sin miedo, yo te voy a ayudar" y tomándose la carne sangrante de la herida,se metió los intestinos adentro y sostuvo sus carnes cerrándo la herida con sus manos para que la chica lo cosiera.
Ella lo hizo como pudo y el soldado perdió después el conocimiento.
Un tiempo despues llegaron los aliados y su madre la trajo a América (eran las dos solitas)
Me contó además que siempre guardó este recuerdo doloroso, por lo impresionante para ella y porque sabía en lo profundo de su corazón que con la enorme herida curada además con sus manitos sucias, el pobre soldado debía haberse muerto de la infección.
Pasaron muchos años, su madre falleció y ella empezó a ganarse la vida como enfermera, y hacía trabajo nocturno cuidando enfermos porque era mejor pagado. Me contó que un día, saliente de noche, se moría de hambre y pasó por un local de comidas "La Fuente Alemana", a servirse algo.
Cuando fue a pagar, el dueño , que estaba en la caja, le preguntó si era alemana,
si acaso había estado en la guerra donde el había sido soldado de infantería y ella le contó su historia. El dueño la quedó mirando y de pronto como que se trastornó. Se sacó la chaqueta, la camisa y ella pudo ver una cicatriz antigua en su vientre, donde aún se veían unas puntadas muy feas e irregulares. El hombre parecía un loco, y llamó a los empleados y les dijo, Miren, Conozcan a esta señora. Ella me salvó la vida cuando era apenas una niñita y me cosió mis heridas...
Gerta no podía creerlo, pero las pruebas estaban allí.
Era una alemana fría y un poco dura, pero mientras me contaba aquello, sus bellos ojos estaban llenos de lágrimas y los míos también....
No se que habrá sido de ella.
Nos perdimos por los caminos de la vida y no volvimos a encontrarnos.
Me gusta pensar que tuvo una vida mejor.
Pienso que merecía algo muy bueno (aunque me haya tratado de vieja a los 27 años)
Si Dios la salvó de la guerra y los campos de concentración junto a su madre, fue por algo bueno.
Quizas ella me borró de su mente y nunca más me recordó.
Pero yo siempre la tuve en mis recuerdos .
Ojalá hubiesen muchas Gertas en este mundo y sería un mundo mejor.
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